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El Santa Inés se hunde

March 17, 2019

  • Una desastrosa segunda parte condena al Rayo Vallecano a permanecer una semana más en descenso

 

VILLARREAL CF 3-1 RAYO VALLECANO

 

ALINEACIONES

 

Villarreal CF: Asenjo; Pedraza, Funes Mori, Víctor Ruiz, Álvaro, Jaume Costa (Miguelón 16’); Iborra (Gerard Moreno 66’), Morlanes, Cazorla; Chukwueze (Fornals 83’), Toko Ekambi.

 

Rayo Vallecano: Dimitrievski; Álex Moreno, Amat, Gálvez, Velázquez (Medrán 55’), Advíncula (Embarba 77’); Álvaro García, Imbula (Pozo 67’), Mario Suárez, Bebé; Raúl de Tomás.

 

GOLES

 

0-1: Mario Suárez 20’

1-1: Toko Ekambi 49’

2-1: Toko Ekambi 51’

3-1: Gerard Moreno 87’

 

 

Finalmente, la armada groguet fue demasiado para la tripulación de la Franja. A pesar de unos buenos primeros 45 minutos, el Rayo Vallecano volvió a perder otra vez (ya son siete seguidas) y dio sensaciones de estar yéndose a pique.

 

Y fue una auténtica pena, porque la primera parte del conjunto rayista fue soberbia. Durante la primera media hora de juego, los hombres de Míchel dominaron el balón y el tempo del partido, algo que llevaba tiempo sin ocurrir. Parecía que las palabras del entrenador madrileño habían calado y surtido efecto en sus futbolistas, que formaron en defensa un bloque único, compacto y sin fisuras y dieron rienda suelta a Bebé o Álvaro en ataque (hoy no fue el día de RDT). Sin embargo, con apenas seis minutos disputados de la segunda parte, el marcador ya era adverso. Una galopada de Chukwueze, una asistencia magistral de Iborra y dos remates de Toko Ekambi echaron por tierra el buen trabajo del Rayo Vallecano. Los cambios, extraños una vez más, no surtieron efecto, y Gerard Moreno finiquitó el encuentro batiendo por tercera vez a Dimitrievski.

 

Como hemos indicado, el primer tiempo del conjunto rayista fue muy bueno. Y gran parte de la culpa la tuvo un Mario Suárez que ha cogido galones muy rápido y se ha erigido como uno de los líderes y puntales del vestuario de la Franja. Acompañado por Imbula, con quien forma un doble pivote heterogéneo pero efectivo, distribuyó mil balones, recuperó otros tantos y anotó el que debe de ser el mejor gol de su carrera: un remate de cabeza ajustado a la escuadra de la meta rival tras un giro de cuello sutil pero mortal. El aura de peligrosidad que rodea a bebé también estuvo presente. Y es que el portugués es un arma muy valiosa para el Rayo, pues ofrece una potencia descomunal y un gen competitivo enormemente contagioso. Llama la atención, por otra parte, que tres de los hombres de confianza de Míchel (Embarba, Trejo y Santi Comesaña) se hayan quedado fuera del once titular en el día más importante de la temporada…

 

Sea como sea, la realidad es que al Rayo Vallecano le volvió a ocurrir lo mismo que le ha venido pasando durante toda esta temporada: se ha venido abajo con muy poco. El propio Comesaña lo explicaba en una entrevista publicada recientemente en Unión Rayo: “Es todo mental. Lo psicológico es de los más importante en el fútbol”. Y tanto que lo es. Lo de hoy es un ejemplo de lo más claro. En apenas tres minutos, el Villarreal le ha remontado el partido al Rayo, y ha sido imposible que el conjunto de Míchel se serenara, echara la pelota al piso y se pusiera a competir de nuevo. Este tipo de aspectos son imposibles de entrenar, y evidencian de qué pasta están hechos los futbolistas. Más que eso, muestran si la pasta está cocida o no, es decir, si se tiene o no experiencia. Los jugadores no deben bajar los brazos nunca. Y si lo hacen, Míchel debe encargarse de levantárselos. Aunque quizá sea demasiado tarde para que eso ocurra…

 

Nueva derrota del Rayo Vallecano, la número diecisiete ya. Es el equipo que más partidos ha perdido, y también el que más goles ha encajado. Y, sin embargo, todavía tiene posibilidades de salvarse. Lo bonito del fútbol. Aunque rotas y heridas, las velas del Santa Inés siguen izadas. Y, por supuesto, también su bandera.

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