Perdió él solo

November 4, 2018

  • El Rayo Vallecano deja escapar una victoria histórica contra el FC Barcelona por culpa de unos errores infantiles

ALINEACIONES

 

Rayo Vallecano: Alberto García; Álex Moreno, Amat, Gálvez (Velázquez 71’), Advíncula; Santi; Pozo, Imbula, Trejo (Álvaro García 57’), Embarba; Raúl De Tomás (Álex Alegría 65’).

 

FC Barcelona: Ter Stegen; Jordi Alba, Piqué, Lenglet, Sergi Roberto; Busquets, Rakitic, Arthur (Vidal 67’); Coutinho (Munir 67’), Luis Suárez, Rafinha (Dembélé 52’).

 

GOLES

 

0-1: Luis Suárez 10’

1-1: Pozo 35’

2-1: Álvaro García 57’

2-2: Dembélé 87’

2-3: Luis Suárez 90’

 

 

El fútbol nunca dejará de sorprendernos. Anoche, dio dos muestras más de que es un deporte único. La primera, que cualquier equipo puede hacerte daño, e incluso ganarte. La segunda, que por mucho que uno se esfuerce y lo borde, es el mismo fútbol quien tiene la última palabra.

 

El Rayo Vallecano se agarró a un clavo ardiendo para intentar sacar algo de un partido complicadísimo, casi imposible. Confió en ese 1% de probabilidades que tenía de ganar, y cuajó una actuación excelente, de esas que quedan en la memoria de la hinchada. A excepción de los primeros veinticinco minutos del encuentro, donde el Barça encerró al Rayo, el equipo de Míchel sacó a pasear su orgullo, su calidad y su acierto. Y es que la posesión del balón y las jugadas claras de ataque fueron de color rojiblanco durante gran parte de la segunda parte y el final de la primera. Tan solo algunos errores en el último pase o unos golpeos mal ejecutados evitaron que la ventaja rayista fuese mayor. Todo eso juntado a una inesperada solidez defensiva, por el contexto que era y los antecedentes, hicieron que Vallecas fuese un verdadero infierno para el vigente campeón nacional. Los goles de Pozo (golazo, otro más) y de Álvaro García (segundo gol en cinco días) fueron el premio a una valentía y un acierto espectaculares.

 

La afición, como no podía ser de otra forma, estuvo acorde a la exigencia del rival y del partido. Aunque suene a tópico, la hinchada rayista es un jugador más de este equipo. El mejor, por cierto. El barrio no deja de alentar para intentar acabar con la mala situación que está atravesando el vestuario. Ayer, además, era un día especial. Isi, el utillero del equipo, se jubilaba tras treinta años de servicio a la Franja. Una franja que lleva su nombre justo en el centro. No es para menos, pues el de Isi es el mejor ejemplo que tenemos para explicar lo que significa el Rayo Vallecano para su gente, y lo que la afición significa para el propio Rayo Vallecano. Lamentablemente, no pudo recibir un premio en forma de victoria histórica, pero el amor y cariño del rayismo, así como del propio club, es más que suficiente para don Isidoro Prieto González, que formará filas junto a la hinchada en la grada a partir de ahora.

 

Isi no se llevó los tres puntos por culpa del fútbol. Del caprichoso fútbol. Se mezcló todo: la mala suerte rayista, la fortuna blaugrana y esos malditos pequeños detalles y errores que llevan condenando al Rayo Vallecano toda la temporada. Dos goles en tan solo tres minutos fueron muy dolorosos. Pero más aún lo fue la forma en la que llegaron: de centros laterales, el gran defecto de la defensa rayista de esta temporada. El remate de Dembélé, si bien es cierto que pasa entre las piernas de hasta dos jugadores de la Franja, llega tras cabeceo de Piqué mal defendido, y en el segundo gol, Luis Suárez remata solo en el segundo palo. Y no por desajustes defensivos, sino porque el Barça atacaba el área con más hombres que con los que el Rayo la defendía. Míchel se mostró muy enfadado en rueda de prensa: “Si haces un gran partido pero te encuentras igualdad o inferioridad numérica en tu área con un centro lateral… No lo entiendo. La sensación es que así no vamos a ser capaces”. “Hay que saber jugar el partido ganando a falta de siete minutos. Solo nos hemos metido atrás cuando el Barça nos ha metido atrás. Estamos jodidos por nuestra propia culpa. No nos pueden meter goles así”.

 

Fue una auténtica pena, porque era toda una proeza lograr la primera victoria en Vallecas ante un rival como el FC Barcelona. La actuación del equipo demostró que sí se puede. Pero el Rayo perdió él solo. Toca seguir luchando, porque este es el camino.

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