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En partidos igualados, la calidad siempre decide

August 26, 2018

ATLÉTICO DE MADRID 1-0 RAYO VALLECANO

 

ALINEACIONES

 

Atlético de Madrid: Oblak; Lucas, Godín, Savic, Juanfran (Thomas 35'); Lemar, Saúl, Rodri, Correa (Koke 65'); Griezmann (Gelson Martins 75'), Diego Costa.

 

Rayo Vallecano: Alberto, Alex Moreno, Amat, Abdoulaye Ba, Advíncula; Elustondo, Comesaña (Medrán 68'), Kakuta (Pozo 68'), Álvaro García (Sergio Moreno 76'), Trejo; Embarba.

 

GOLES

 

1-0: Griezmann (62').

 

 

Comentaba Míchel en la previa del partido que, sobre todo, quería que su equipo compitiese en el Wanda, y que saliese de allí con la sensación de haber peleado de tú a tú con todo un candidato a ganar la competición doméstica. Pues no podría estar más contento. Aunque se hayan ido de vacío del estadio.

 

 

Quizá poca gente esperase un encuentro tan reñido e igualado. Más cuando el Atlético salía con todos sus hombres importantes (a excepción de Koke, que entraría en la segunda parte) y cuando el Rayo Vallecano volvía a salir sin un delantero referencia, síntoma de que los refuerzos aún no estaban o disponibles o contratados. Sin embargo, el público desplazado a la antigua Peineta disfrutó de un duelo de un gran nivel.

 

Con un Rayo asentado en su campo y bien plantado, el Atlético no conseguía hilar jugadas y atravesar con peligro la zona de tres cuartos del campo vallecano, que salía con serio peligro gracias a acciones de Embarba, que lideró el ataque de la Franja, y de Advíncula, que hizo de su carril derecho una zona peligrosa. Con todo, ninguno de los dos equipos logró crear demasiado peligro al portero rival.

 

Sería en la segunda parte cuando el encuentro se animaría. Con un guion similar al del primer acto, era el Rayo quien se acercaba con más peligro, pero sin disparar a un Jan Oblak que volvió a presentar su candidatura al título de mejor portero del mundo. Con todo, la igualdad seguía reinando en el verde, y los esfuerzos de los futbolistas por romperla no hacía más que avivarla.

 

Sin embargo, en encuentros tan igualados, donde la balanza se encuentra totalmente horizontal, acaban apareciendo pesos extra que la hacen vencerse hacia un lado. Esta noche, esos pesos extras fueron el propio Oblak y un Griezmann que cazó un balón en el área rayista en un córner mal defendido. Con la mencionada balanza decantada hacia el local, el Atlético comenzó a practicar su otro fútbol, del que también es maestro, y dio unos pasos atrás para dejar morir el partido.

 

Aun así, el Rayo Vallecano compitió aún mejor y creó más apuros a una dubitativa defensa colchonera siempre vigilada por un el muro esloveno que nos ha acostumbrado a acciones y paradas antológicas. De esas que se recuerdan con nostalgia cuando su protagonista se marcha.

 

Así, el Atlético gana, aunque sin mucho brillo, y el Rayo Vallecano consigue competir con creces en un estadio complicadísimo.

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