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Guantes de oro, bota de diamante

April 24, 2017

REAL MADRID 2 - 3 FC BARCELONA

 

ALINEACIONES

 

Real Madrid: Keylor, Carvajal, Ramos, Nacho, Marcelo; Casemiro (Kovacic, 70’), Kroos, Modric; Bale (Asensio, 39’), Benzema (James, 82’) y Cristiano. 

 

Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Busquets, Rakitic, Iniesta; Messi, Suárez y Alcácer (André Gomes, 70’).

 

GOLES

 

1-0. M. 28: Casemiro. 1-1. M. 33: Messi. 1-2. M. 73: Rakitic. 2-2. M. 85: James. 2-3. M. 90+2: Messi.

 

 

 

El Barcelona se ha llevado un clásico eléctrico, intenso y con un punto de locura propio de estos partidos. Leo Messi, que igualó el choque, lo decidió en el último minuto para escribir su gol 500 -con el Barça- en su palmarés. 

 

Presionando desde el minuto cero. El Real Madrid ejerció de incomodo anfitrión ante un rival que le gusta mimar la pelota, acariciar la meta contraria con pases precisos y que recordó al reciente equipo que jugó en París y Turín. El Barcelona apenas tenía contacto con el balón y vio como el bando local se gustaba con la pelota y tonteaba con la portería azulgrana. Generó ocasiones, no muchas pero las suficientes para amenazar. 

 

Ronaldo, como pocas veces esta temporada, se mostró muy participativo. Quizás tuvo que ver el peligro que generó en su primer envite con la defensa catalana, que cometió penalti sobre él pero el colegiado no decretó falta. Se notaba nerviosismo en la zaga visitante, la que despejó al aire un balón que se quedó corto, recogió Marcelo y colocó en el ámbito de Sergio Ramos para adelantar al Real Madrid en el marcador, pero la madera lo evitó. Y Casemiro, que husmeaba por el área blaugrana, se lanzó al suelo para adelantar al conjunto madridista ante el eterno rival. 

 

Sin embargo, como dice el refranero español, la alegría duró poco en casa del pobre. Marcelo  activó a la bestia, que quiso cobrarse su venganza con un gol. Leo Messi igualó el partido después de recibir un codazo del defensa blanco, gracias a su habilidad para recoger el balón, recortar a su marca y empujar el redondo al fondo de las mallas. 

 

Obligado por las circunstancias, Zidane tuvo que meter a Asensio antes de terminar la primera mitad. Sin calentar, la lesión de Bale dejó sitio en el terreno de juego al canterano, que, como es lógico, revolucionó el partido. 

 

El Real Madrid necesita mejorar en las relaciones institucionales. No se puede permitir que nadie juegue por decreto en el partido más importante de la temporada. Deben jugar los mejores, no los ‘galácticos’ intocables. Así, el calentamiento de Asensio en el descanso fue la viva imagen de este problema en el seno merengue. 

 

Un jarro de agua fría que fue cogiendo temperatura con el paso de los minutos. Kross avisó, Benzema informó y Carvajal lo expuso. El Madrid quería un gol y fue Asensio el encargado de romper el partido. Dos carreras espectaculares que no terminaron en el fondo de las mallas porque Ter Stegen y Keylor Navas batallaron a muerte por ser el mejor portero de El Clásico. Un duelo de guantes de oro.

 

El Barcelona respondió al acoso del Madrid con un tiro de Alcácer, un cabezazo de Piqué y con un acoso brutal al área local que, finalmente, terminó en el gol. Fue desde donde menos se podía esperar, del jugador que menos se podía pensar y desde más allá de la frontal, con la marabunta en el área, que no dejó ver a Keylor el disparo del croata a la escuadra contraria. 

 

1-2. Un duro golpe psicológico al Real Madrid. Los blancos se estresaron, apenas llegaban a los balones divididos ni terminaban las jugadas. Ramos se marchó expulsado por entrar con los tacos por delante. Y el Bernabéu se quedaba estupefacto con el color de la tarjeta y el cambio de Zidane: Benzema por James. 

 

Pero, el cafetero se reivindicó en el mejor escenario posible para un artista olvidado. Cobró la entrada en forma de gol, actuó en mitad del área y remató al telón el empate, que podía ser media Liga. 

 

Y si, aunque quedasen cuatro minutos y el partido estuviese finiquitado. Al Barcelona también le gusta el descuento, más en casa del eterno rival, más con D10S en el campo y, por supuesto, más con un gol que supone la victoria y recuperar las esperanzas por la competición liguera. Messi es la bota de diamante de este encuentro dirigido por dos porteros con guantes de oro. 

 

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